A nuestro padre, Cristóbal.
Te arrancaron de la vida, sin que
tú lo quisieras.
Te llevaron, sin que pudieras
evitarlo.
Te vencieron, porque estabas muy herido.
(04/05/2004)
En
tu memoria, Padre.
Queremos volver otra vez a verte
en ese sitio de felicidad perenne,
el lugar de la verdadera libertad,
del amor sin fin y la dulce paz.
Necesitamos nuevamente sentir
la unión, el sosiego, la ternura,
el encuentro de esta lejanía
que nos desgarra y desvaría.
Deseamos encontrar tu imagen,
la luz de tu rostro que conservamos
en la memoria y que sentimos viva
dentro de nuestros corazones.
Regresaras algún día al encuentro
de nuestros cuerpos y sentiremos
la paz de tu presencia, y el cariño
de tu grata y bondadosa acogida.
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A nuestra Madre, María.
No querías irte, te
daba miedo.
Pero sin que tú lo
pidieras te llevaron.
El único
consuelo, es que no sufriste
y que estás protegida
por nuestro Padre.
(07/10/2013)
Te recordaremos por siempre Madre.
Madre, no querías marcharte, pero tuviste que
hacerlo,
tu cuerpo, la naturaleza te obligaban a ello.
Aunque tu marcha, nos dejó al menos a toda la
familia,
un pequeño consuelo, que lo hiciste sin sufrimientos.
A pesar de esta separación que la vida nos ha
deparado,
te tendremos por siempre Madre, y eternamente
en nuestros continuos recuerdos, a nuestro lado.
Nos veremos, cuando alcancemos tu luz en el tiempo.
Aunque estés ausente, te seguiremos teniendo presente
en nuestras mentes, y en nuestros corazones estarás,
en todos los momentos buenos, de felicidad y
consuelo.
Te pedimos, que nos bendigas desde el más allá
Tú nos
diste la vida, y tu ausencia nos entristece,
nosotros esperamos volverte a abrazar una vez más
y sentir
nuevamente tus besos que serán ya eternos,
por siempre, ante este vacío imposible de rellenar.
Queremos darte las gracias por todos tus cuidados,
extrañaremos todo a lo que nos tenías acostumbrados,
y echaremos de menos tu presencia, sonrisas, y
desvelos.
Tu inmenso amor seguirá por siempre vivo entre
nosotros.
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Pedro García Biedma

